Consejos claves para mejorar tu prosa narrativa

La buena prosa narrativa requiere esfuerzo y horas de cuidadoso trabajo del escritor. (Imagen por: Jkimbo)

Cuando nuestra prosa narrativa es pobre, poco clara (fallas gramaticales y ortográficas) y carente de vida, ponemos a sufrir a los lectores. Esto ocurre porque  nos dedicamos tan sólo a soltar información que parece más un manual de instrucciones, sin conseguir que sea emotiva e impactante. Un grave desliz que puede ocasionar un lector desencantado y un argumento desperdiciado.

Todo buen relato es la sumatoria de un buen argumento más una buena prosa. Es muy difícil que un buen argumento convenza al lector si su prosa es pobre.

Según John Cheever, el reconocido novelista estadounidense comparado con Chéjov y con Mozart:

«Una página de buena prosa es aquella donde uno puede oír la lluvia. Una página de buena prosa es aquella donde escuchamos el rugido de una batalla. Una página de buena prosa tiene el poder de hacernos reír. Una página de buena prosa me parece a mí el diálogo más serio que pueden llegar a tener las personas… a la hora de mantener ardiendo pacíficamente los fuegos de este planeta.»

Debemos estar conscientes de que escribimos para un grupo de lectores, al que se debe enamorar, seducir y convencer de que lo que contamos es tan real como ellos mismos, e incluso sí tuviéramos que convencerles de que ellos mismos no son reales. Por lo tanto cada palabra que pongamos sobre el papel debe ser “intencionada”.
En este post quiero exponer cinco claves para escribir una buena prosa de ficción literaria según lo expusieron famosos escritores en entrevistas, cartas y ensayos.

El consejo de George Orwell para una buena prosa es crear metáforas originales.

Las metáforas deben comunicar vívidamente una imagen, por lo tanto hay que alejarse de las metáforas comunes: “Todo el peso de la ley”. “Justos por pecadores”. “El rey de la selva”, por poner algunos ejemplos. Sería más conveniente no metaforizar que desperdiciar la oportunidad de comunicar algo con metáforas muertas que no causan nada en el lector. 

 

Stephen King en su libro “Mientras escribo” dice que cuando se hacen descripciones imprecisas es fácil caer en el descuido.

El escritor tiene que ser prolijo pues como dice el dicho “diablo está en los detalles”. Es imprescindible utilizar las palabras que más se adecuen o acerquen a lo que tenemos en la cabeza. Aunque a veces tengamos que pasar horas decidiendo cual palabra emplear, vale la pena el esfuerzo. Describir de forma clara una escena también implica ponernos en el lugar del lector, asegurarnos de que “vea” sin confusiones lo que queremos mostrar. Lo mismo ocurre con las frases mal hilvanadas.

 

La buena prosa, según asevera Gardner John en su libro “Para ser novelista” está construida con frases cortas.

Las frases largas interrumpen la fluidez de la prosa así como las palabras altisonantes o triviales sacan al lector inteligente y sensible del relato. Es aconsejable emplear un lenguaje espontáneo en el que las palabras suenen con naturalidad como en una conversación amena e íntima con un amigo. Tampoco emplear frases en otros idiomas, jerga científica o modismos que gran parte de los lectores pueda desconocer.

 

Umberto Eco a lo largo de sus clases de escritura y diversas conferencias hizo énfasis en el “cuidar con detalle la ortografía”.

He visitado muchos blogs cuyos autores comparten relatos y cuentos con garrafales faltas de ortografía y gramática. Esto dice mucho de nosotros los que nos dedicamos a comunicar por medio de la palabra escrita. Además las normas ortográficas le dan sentido a la prosa. Una simple coma (,) puede hacer desastres. Umberto Eco nos dejó estos consejos como un decálogo del escritor:

1. Los acentos no son ni incorrectos ni inútiles, quien los omite se equivoca
2. ¡No enfatices demasiado! ¡Mide los signos de admiración!
3. Aprende a distinguir entre la función del “punto y coma” y la de los “dos puntos”: no es tarea fácil.
4. Ni siquiera los amantes de los barbarismos pluralizan las palabras extranjeras.
5. No pongas punto y aparte muy a menudo; solo cuando sean necesarias.
6. Pon las comas en el lugar adecuado.

 

En una carta John Fitzgerald le dice a su hija que la clave está en los verbos, no en los adjetivos.

«Toda buena prosa se basa en los verbos que llevan las frases. Ellos hacen que las oraciones se muevan. Probablemente el mejor poema en inglés es La víspera de Santa Inés, de Keats. Una línea como “La liebre cojeó temblando a través de la hierba helada,” está tan viva que pasas sin prestarle atención. Sin embargo, ha coloreado la totalidad del poema con su movimiento logrando que la cojera, el temblor y el frío pasen delante de tus ojos.»

2 comments on “Consejos claves para mejorar tu prosa narrativa”

  1. Alejandra dice:

    Acabo de descubrir tu blog gracias a este post y me ha encantado. Soy novata en la escritura y esto me ha venido como anillo al dedo.
    Te dejo un enlace a un relato que he escrito, por si te apetece leerlo y dejarme tu opinión.
    http://resenandoestoy.blogspot.com.es/2018/02/relato-1-la-poeta-sonadora.html

    Saludos desde España

    1. Janna Bolriv dice:

      Hola Alejandra 🙂 me alegra que te guste el Blog. Y que te sirva de ayuda para tu crecimiento en la escritura. Esa es la idea !!

      Me acabo de pasar por tu relato “La poeta soñadora” y te daré mi opinión por aquí mismo ya que por incompatibilidad de plataforma no puedo dejártelo en tu post. Tu relato está bien estructurado: inicio bien planteado, nudo en el que narras otra historia (Margarita y el hurto), desenlace con un final cerrado. Hay muy buenas descripciones del ambiente donde ocurre la historia y detalles de la características físicas de los personajes que dan mucha claridad a tu relato. En cuanto al tiempo narrativo, has empleado el tiempo pasado pero en algunos párrafos se te escapan varios verbos en presente. También en la frase que dices “la tapa del basto libro” creo que la palabra que querías usar era “vasto” para referirte a que era un libro amplio o extenso. Algunos consejos que puedo darte para mejorar tus relatos es que trates en lo posible de que en lugar de “decir” las emociones o estados de ánimos de los personajes como por ejemplo “con mucha ira” o “caminaba triste”` las describas con ademanes o gestos; por ejemplo: “empuñó las manos y golpeó con fuerza la mesa del comedor” o “caminaba con el cuello hundido en su pecho”. Otro consejo es que al describir una escena en la que tienes muchos objetos o que es muy amplio, te imagines que llevas una cámara en los hombros o empieza a dar detalles desde lo más generalizado a lo mas detallado. Recuerda que no siempre hay que detallar todo lo que hay en la escena sino lo que más relevante según la historia que nos cuentas.

      Un abrazo!!

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