Estructura de una historia.

Los seres humanos tenemos una preciada joya en nuestras manos: la palabra. Este medio tan común de expresión nos permite narrar historias (reales o imaginarias) sin límites de temas y llegar a múltiples audiencias con una perdurabilidad prácticamente eterna de esa palabra.

La narrativa es un género de mucha diversidad que incluye sub-géneros como la epopeya, el poema épico, el romance, la leyenda, la fábula, el cuento y la novela, entre otros. Todos estos géneros pueden estar enfocados en un tipo de mensaje, tema, asunto, intención: aventura, romance, ficción, drama, terror, horror, humor, misterio, policíaco… Y a su vez los temas pueden mezclarse y pudiéramos tener por ejemplo un relato de aventura  de ciencia ficción.

Pero para empezar a explotar nuestra palabra debemos tener claro en primer lugar cual es el chispazo que encenderá la hoguera, es decir: la idea básica del relato. Ella es la generadora de la historia. A veces las ideas pueden estar siempre revoloteando en nuestra cabeza pero no estar claras, es necesario que las aclaremos para arrancar. En un relato pueden ser varios los temas a tocar sin embargo se debe establecer la idea básica y de ella pueden partir ideas secundarias que la apoyen. A mí me sucede que a veces de la nada me llegan ideas, y para que no se me escapen las anoto de inmediato. Resulta muy útil llevar siempre una libreta a todos lados que vayamos para apuntar esas ideas repentinas. Dichas ideas luego las reviso y analizo, para decidir si escribir sobre ellas o no.

En segundo lugar, ya clara la idea o tema principal y las secundarias, debemos definir el argumento de la historia. Este es el desarrollo de la acción. Y se responde con la pregunta: ¿Qué es lo que sucede en la historia? El argumento debe tener una estructura  (lineal, circular, in medias res) la cual dependerá del escritor quien será el que elija las secuencias o sub-partes para contar los hechos. Esta parte me gusta porque hay que poner la creatividad en marcha, es todo un proceso creativo. Sin embargo hay 3 elementos que son importantes en la estructura del relato: un planteamiento, un nudo y un desenlace.

 

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El planteamiento es la introducción al tema, donde se dan a conocer los personajes (protagonistas) y donde dependiendo del género que estamos escribiendo se va mostrando la intriga de la historia, el lugar y el tiempo en que se desarrolla. Si es un cuento el planteamiento debe ser breve y pasar directo al nudo, no se debe caer en una extensa descripción de personajes y el contexto de la historia.

Ahora bien, el nudo es el conflicto o el problema que se plantea y deber ser sorpresivo e impactante. En esta parte se lleva a los personajes a un punto máximo de tensión. Despertando poco a poco el interés del lector por llegar al final de la historia. Y por último se presenta el desenlace que es el punto donde se resuelve el conflicto de la historia y es donde ocurre el BOOM; la explosión de emociones que venían creándose durante todo el relato; más no es el final, ya que el final es el punto donde se entiende el porqué de todo lo sucedido, y en el cual, el escritor imprime un mensaje de reflexión.

¿Te animas a escribir tu primera historia?

¡¡Abrazos lectores!!

Y tú ¿Qué opinas?