Jaula para tres.

La violencia intrafamiliar es una jaula que confina a todos a la infelicidad.

Está hecho un ovillo dentro del guardarropa de su habitación, sobresaltado, con los ojos satinados, y las manos entrelazadas como en una plegaria; esperando con anhelo el silencio. Tiene cuatro años de edad, y terror en la misma medida que inocencia. Cuando el griterío se detiene, se sienta y espera que venga su madre como siempre acostumbra a hacerlo al finalizar la riña entre ella y su esposo. Estas se han hecho más frecuentes, como si fuese aquella la única forma de vida que sus padres conocieran.

En una habitación contigua su recién nacida hermana, Eliza, duerme plácidamente, a diferencia de otras noches en las que su llanto llena cada espacio del departamento encrespando más los ánimos del padre.

En el dormitorio de la pareja el esposo está intentando forzar a su mujer a tener sexo y ella pone resistencia cerrando las piernas y quitándoselo de encima con los frágiles empujones de una mujer que recién había traído a Eliza al mundo.

—¿Cuánto tiempo más debo esperar por ti? ¿O quieres que me eche con alguna de las mujeres de la oficina? Después no me reclames nada porque tu vas a ser la culpable.

Ella se queda perpleja ante el descaro pero es solo la confirmación de algo que ya sabía que su esposo ha hecho. Está en la orilla de la cama con los rizos alborotados y la blusa entreabierta. Él con su mano derecha la agarra por la nuca, estremeciéndola con una fuerza que la hace temblar, y ríe con satisfacción.

***
—Mami, ¿por qué papi y tú están enojados? —indaga Elías mientras ella lo mece en su regazo. Comenzaba a hacer preguntas cada vez más “complicadas de responder” pensaba ella.
—Estábamos jugando hijo. Es un juego de papi y mami. —le responde, suplicando al cielo que crea en su respuesta. Le muestra la sonrisa más animada que puede darle acompañada de unas marcadas ojeras y unos ojos visiblemente enrojecidos.
—Me asusta mucho mami.

Cada golpiza acrecentaba la turbación en Karla y sus hijos. El miedo, silenciosamente se les fue metiendo hasta en sus huesos.

Se le había olvidado como era tener amigos, una simple conversación con el vendedor de una tienda o una tarde de domingo con su familia. Las prohibiciones eran extremas. Sentía que le dolía respirar.

***
A medianoche la luz de la luna llena atravesaba la ventana del dormitorio de la pareja y hacía resplandecer el pequeño crucifijo dorado que llevaba colgado Karla en su cuello. Tenía la palma de su mano sobre el vidrio observando la ciudad e imaginándose libre como seis años atrás, antes de conocer a Francisco. Pero la imagen se arruina al recordar que un día lo amó con arrebato y ceguera, sobretodo ceguera. El estómago se le oprimía con fuerza, al tiempo que volteaba hacia el lecho matrimonial con angustia:

«Ahí estás. Dormido en mi cama. Lugar que debería ocupar un hombre que me ame, que me valore y respete. No tuyo. Para ti solo soy un pedazo de carne que cría a sus hijos. Podría tomar un cuchillo y apuñalarte en el pecho hasta que tu corazón deje de latir y sacártelo para asegurarme que ya no late. Pero no puedo matarte, no soy una asesina. Y Elías y Eliza se quedarían solos y en manos de quien sabe quién. No sé qué hacer, no dejo de pensar en lo que dirían mis amistades al saber que me dejo pegar. Y mi familia me dirá “te lo dije”. Pero… ¿Y si matas a los niños? ¿O a mí mientras duermo? No puedo dormirme si tú estás aquí. No tengo escápate…»

6 comments on “Jaula para tres.”

  1. Un relato duro y real… las amargas sensaciones y emociones que se producen en esas situaciones las has descrito con verdadera maestría, Jhoanna.
    Karla piensa escapar actuando de manera cruel pero no es una asesina…no es como él.
    Pero debe huir cuanto antes de un monstruo así aunque nuestra sociedad esté repleta de monstruos.
    Magnífica Jhoanna. Un beso grande!!!!!!

    1. Janna Bolriv dice:

      Muchas gracias Toni 😀
      Si, sin duda debe huir y buscar ayuda. Pero la realidad es que muchas mujeres se quedan calladas por miedo y por vergüenza 🙁
      Un beso de vuelta para ti !!!!!

  2. Yo recomendaría primero antes de tomar una decisión de irse con un hombre, se dieran su tiempo de saber quien es, si es estable emocionalmente. Siempre he estado de acuerdo con los curas cuando recomiendan que las parejas debe pasar por cumplir reglas de convivencias y de respeto para formar una familia. Lamentablemente se ven casos de parejas que de un día para otro buscan su jaula para tres.

    1. Janna Bolriv dice:

      Vaya que tienes razón, hay señales que se pueden notar desde el noviazgo y que a veces las mujeres ven pero por alguna razón piensan que puede ser distinto en el matrimonio. Creo que al contrario, en el matrimonio ciertas actitudes se pueden “intensificar”. En fin como tu dices Hernán conocerse mejor antes de dar un paso de construir una familia con alguien. Un abrazo y gracias por pasar 😀

  3. Shin dice:

    Me ha costado leerlo porque está muy bien escrito. Describes bien la cruda realidad de muchas mujeres y niños que, por desgracia y miedo viven enjaulados en su propia casa.

    1. Janna Bolriv dice:

      A mi también me conmueven mucho estos relatos me gustaría poder hacer algo por las mujeres y niños que están en esta terrible circunstancia. Escribir sobre lo que viven es un granito de arena.
      😀 de esta historia estoy escribiendo otra parte.

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