“Mamá déjame vivir”

Un problema muy frecuente entre los padres y sus hijos adolescentes es la dependencia emocional. Se que muchos jovecitos tienen que llevar ese peso, sin saber como explicarle a sus padres que ellos ya están creciendo y necesitan “volar”. Dicho de otra manera los adolescentes necesitan que sus padres los dejen errar, y que les permitan cargar con cierto grado de responsabilidades, ya que todo ello será beneficioso en su proceso hacia el alcance de la madurez integral (física, sicológica e intelectual), que le permitirá convertirse en un adulto capacitado para la vida.

Quizás si eres padre y estás leyendo ésto dirás que eres asi con tu hijo o hija “por amor“, porque crees que le haces un bien, mientras que los adolescentes dirían “mi madre me someten” o “no me dejan vivir mi vida“.

Sin embargo, estimada madre o padre, cuando no enseñas a tu hijo o hija a ser independiente de ti, a tomar sus propias decisiones e irrespetas su espacio le estás haciendole un mal. Encargáte de enseñarle los valores y principios de la vida. Luego solo te queda confiar en tu hijo y dejarlo que ponga en práctica lo que le enseñaste. De allí tu hijo adolescente tendrá la capacidad para afrontarse a las situaciones de la vida sin que tu estés allí para meter tu mano.

Desde que tu hijo nace debes tener presente que un día él va a irse de casa. Tu pequeño va a emprender su propio vuelo. Alzará sus alas y comenzará su propia vida.

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El siguiente relato es real y nos lo hizo llegar Amanda, espero que te ayude a entender lo que siente un adolescente en estos casos, y las consecuencias que pueden darse:

«Soy la mayor de 5 hermanos. Y quiero contarles lo difícil que fue para mi llegar a la mayoría de edad y ser muy dependiente de mis padres, en especial de mi madre. Me tocó comenzar la universidad y vivir lejos de casa. Y allí comenzaron mis problemas. No sabía como actuar frente a la toma de desiciones, tenía miedo, ansiedad, hasta me sentí deprimida en medio de situaciones totalmente nuevas para mi a pesar de tener 19 años. Me di cuenta que deseaba llamar a mi mamá y preguntarle ¿Qué hago?.

Recuerdo que mis papás no me dejaban tener vida social, o más bien era muy reducida. Normalmente mis amigos eran mis primos contemporáneos. Las reuniones sociales a las que íba eran familiares el 95 % de las veces. No podía ir de viaje sin ellos, no podía salir de casa sin ellos. Mucho menos podía tener novio, ni siquiera me hablablan de ello. A mi mamá le daba miedo que me pasara algo en la calle y por eso me sobreprotegía. También ser la primera hija constribuyó a que cometieran errores como estos al criarme.

Luego que terminé mi primer semestre de la universidad empecé a notar que tenía un problema. No sabía defenderme, me atemorizaba la vida, me daba temor arriesgarme, tomar retos, me sentía fuera de mi zona de seguridad, y eso me hacía sentir perdida. Me arrepiento de no haber tenido la madurez para hacer muchas actividades que hubiera querido, o tomar retos que se pusieron delante y me sentí incapaz.

Ahora entiendo que nada de lo que mis padres hicieron fue a propósito, pero me lastimó, y tuve que entrar en un proceso de perdonarlos por que en el fondo sentía rencor contra ellos. Me costó mucho esfuerzo y lágrimas aprender a ser independiente, a decirle a mis padres que me dejaran tomar mis propias decisiones, que me apoyaran en lo que yo emprendía sin cuestionarme y matar todos mis ánimos. Me costó iniciar un noviazgo, hacer amigos; también me convertí en una adolescente tímida y cerrada.

Pienso que los padres tienen la responsabilidad de preparar a sus hijos para vivir sin ellos.»

 

 

 

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