No supe leerte.

 

Difícilmente lograba sostenerme la mirada. Cuando yo lo observaba, atenta, él luchaba por evitar que sus ojos se encontraran con los míos. Enfocaba la vista hacia cualquier otro lado mientras hablábamos, y sólo volteaba hacia a mi por breves momentos.
Cuando lo abrazaba me daba la sensación de él que no quería soltarme, más sin embargo era como si tratara de no tocarme, ni dejar mi cuerpo por mucho cerca del suyo. Ahora, después de tanto tiempo es que vengo a comprender lo que sucedía. Me escribió un email desde el otro continente para decirme que me amaba en silencio; un silencio que para él valía la pena padecer, pues pensaba que asi mantenía nuestra amistad intacta, sin manchas que pudieran arruinarla. No debió callar. Debió escudriñar mi corazón. Hubiese encontrado amor, mucho amor… allí  dormido, ignorando lo que era, y lo que sentía, tan sólo esperando ser despertado. Quizás hoy sea demasiado tarde para nosotros.

 

Y tú ¿Qué opinas?

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