Una mirada bastó.

Sus lacios cabellos rojizos caían sobre su espalda, mientras el vaivén del viento los hacia parecer las olas de un mar agitado. Por la calle rodaban las florecillas de los araguaneys de la plaza, y se levantaban en pequeños remolinos. El cielo estaba de un gris suave, pero a lo lejos se podía ver que nubes más oscuras venían acercándose.

Ella se detuvo en la acera para tomar su cabello con ambas manos, lo junto todo en la mano izquierda y busco con la otra mano en su bolsa, sacando una banda elástica pero esta le cayó al suelo y el viento lo arrastro rápidamente.

Un joven sentado en una de las bancas detrás de ella, la observaba desde hacía escasos minutos cuando su llamativa figura entro a su alcance visual, quedando hipnotizado con la dulzura que irradiaba la señorita; tanta luz lo había deslumbrado. Corrió, alcanzo la banda elástica y se la colocó en la mano a la señorita.

Ella con las mejillas rojas y el con la sonrisa de media luna, fue cuando esos dos pares de ojos se encontraron y ya no pudieron dejar de mirarse más.

4 comments on “Una mirada bastó.”

  1. Jhoanna Bolivar R. dice:

    Reblogueó esto en Redactora Inspirada.

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